10 cosas que hacer antes de morir

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10 cosas para hacer antes de morirCon la locura de clima que hemos vivido no sólo en Colombia sino en el resto del planeta me he puesto a pensar si no será cierto que los Mayas acertaron y el fin del mundo ocurrirá en el año 2012. Y, aunque se vea estúpido al lado de grandes y trágicos desastres, ver inundada la carrera séptima en Bogotá es algo surrealista. Me explico: los arroyos en Barranquilla son normales, las inundaciones provocadas por el rio Magdalena podrían ser evitadas si el gobierno se preocupara por crear las protecciones necesarias y, a pesar de ser la gran capital del país, hay sectores en Bogotá (los más pobres, porque cosas tan feas sólo las sufren quienes no tienen recursos económicos) que en temporada de lluvia también sufren los rigores del agua. Pero observar una de las calles más emblemáticas de la ciudad inundada hasta el punto que los transeúntes que transitaban en los andenes necesitaban usar botas pantaneras es algo que lo pone a uno a pensar: el problema no es sólo de la provincia, las pequeñas ciudades y la gente que vive en zonas de invasión sino que, tarde o temprano, nos tocará a todos.  

Y si le añadimos al cambio climático las guerras gringas, el arsenal nuclear de Corea del Norte y demás conflictos mundiales, creo que la conclusión es que muy pronto ¡TODOS VAMOS A MORIR! Así que, además de un mensaje a mis amigos cachacos (no me jodan más con los arroyos de mi Barranquilla, Bogotá ya tiene los suyos propios), ¿qué pasaría si en verdad el mundo está destinado a desaparecer en diciembre del próximo año? ¿Qué haría usted en ese tiempo que nos queda? Aquí les presento algunas sugerencias:

1. Haga esa cosa que siempre ha querido hacer. Usted sabe a qué me refiero: ese algo que le fascina, que cada vez que ve a alguien haciéndolo o hablando de eso, usted se emociona y decide hacer lo más pronto posible. Pero pasada la euforia del momento vuelve a olvidarlo, a aplazarlo. Nunca es tarde, creo yo. Cáigale a esa niña que tanto le gusta así esté 90% seguro que no va a resultar, busque la plata donde sea pero no le dé más vueltas a inscribirse a ese curso de idiomas que tanto anhela. No importa que sea algo extraordinario o superficial, algo costoso o económico, algo que requiera un gran esfuerzo o que sea sumamente sencillo. Lo importante es que lo haga porque, después de todo, es lo que siempre ha querido hacer.

2. Haga esa cosa que siempre se ha negado hacer. ¿Cuántas veces usted ha dicho algo similar a “no, marica, eso yo no lo hago ni a bala; ni por toda la plata del mundo” o, la que le aprendí mi papá, “ni si mi mamá me lo pide de rodillas y llorando hago eso”? Pues si el mundo se va a acabar, ¿por qué no probar algunas de esas cosas que siempre se ha negado a intentar? No sea gallina y súbase en esa montaña rusa que lo asusta, deje de ser esnob y pruebe un corrientazo de $7.000 así venga con pastas y arroz, póngase una bufanda así siempre haya preferido coger una neumonía en vez de, según usted (yo), vestirse como un gay (y no es que haya nada malo en ser gay).

3. Diga lo que realmente piensa. Todos, en algún momento, nos hemos contenido para decirle a alguien lo que realmente pensamos por miedo, por respeto, por prudencia o pena. ¿Cuándo fue la última vez que le dijo a su mamá que la amaba (si lo hace con la vieja que se quiere comer o con el novio que le pega cachos a cada rato, bien podría hacerlo con su progenitora)? ¿Ha estado en alguna discusión y después de que se calma piensa: “#!$#, le hubiera dicho tal y tal cosa”? Pero si va a morir, ¿no desearía decirle a todo el mundo esas cosas que se guardó? Llegue a la oficina de su jefe, méntele la madre y dígale que es el #$!#” más ¡”#$!”# del #”$!#” mundo, confiésele a su novio que es el peor polvo que ha tenido, que la tiene chiquita y que NO, no entiende cómo es posible que sólo dure 2 minutos.

4. Viaje. Aquí no hay ciencia. A todos nos gustaría conocer lugares más allá de las fronteras de nuestro barrio, nuestra ciudad, nuestro departamento, nuestro país, nuestro continente, nuestro mundo (si es multimillonario y puede pagar uno de esos viajes espaciales comerciales). Y no, no es que se necesite tener mucha plata; hay un montón de hippies marihuaneros que conocen como la palma de sus manos el resto del mundo y se pierden en las calles de su ciudad natal porque se la han pasado fuera de ella. Y, como en el punto 1, no se trata de que tenga que ir a China. Hay mucha gente del interior, por ejemplo, que no conoce la playa y que sólo con ir al Rodadero puedan dar por satisfecho este punto.

5. Tenga sexo, montones de sexo. Eso sí, protéjase, no sea que después esté como el caso que mostré en uno de los puntos del post “Sí, ya me llegó” o, peor aún, sufriendo las “10 consecuencias de un condón roto”. [Estas son publicaciones de mi antiguo blog El Primer Intento]

6. Confiese quién es en realidad. Por muy transparentes que pretendamos ser, todos tenemos una doble faz: la cara que mostramos ante los demás y la que somos por dentro y que sólo unos pocos, nuestros verdaderos amigos, conocen. Así que atrévase y muéstrele al mundo quién es en realidad. ¿Se las tira de bravucón pero en el fondo es una nena que llora cuando recuerde algún capítulo de la Abejita Maya? Vamos, no hay nada de malo en ser un lloricón. ¿Se cree la verga y asume una postura de sabelotodo? Fresco, no es ni la primera ni la última persona que disimule la inseguridad y baja autoestima con prepotencia y desprecio por sus pares humanos. ¿Se la pasa de rumba en rumba comiéndose a todas las mujeres que se le atraviesan por el camino pero en realidad cuando más se le para es cuando piensa en el bartender de su bar preferido? Deje los prejuicios y salga del clóset.

7. Encuentre su rumbo. Usted puede ser exitoso, tener un buen trabajo, una buena novia y, en general, una buena vida. Pero en el fondo, quizá, no está a gusto con todo eso y siente que algo le falta. Casi siempre todos conocemos ese vacío y sabemos cómo llenarlo pero no nos atrevemos porque nos conformamos con lo que tenemos o por puro miedo. No lo piense más y actúe de una: encuentre ese algo que lo apasiona, ese algo que lo llena completamente y encárguese de hacer todo lo posible por lograrlo así tenga que poner su vida actual patas arriba. Claro, que si usted ha encontrado el rumbo con su trabajo actual, entonces seguramente no lo ve como un trabajo sino como una pasión, una carrera y ya habrá logrado este punto.

8. Deje un legado. Este punto está relacionado con el anterior porque si usted logra llegar a darle sentido a su vida y encontrar ese algo que lo apasiona, seguramente algún tipo de legado dejará como consecuencia de ello (así no sea material). Y aún si no le encuentra rumbo a su vida, puede dejar su huella en el mundo (así se vaya a acabar) de la forma en que usted lo quiera. Igual que el punto del viaje, no se trata de encontrar la cura para el cáncer (aunque sería buenísimo) o la solución al calentamiento global (esto evitaría estar pensando en qué hacer antes de que se acabe el mundo, por lo menos por ahora) sino de cerciorarse que lo recuerden tal como usted quisiera, por muy loco, insignificante o superficial que sea. Si usted, niña, está orgullosa de ser un excelente polvo y carece de inhibiciones, haga un video casero y publíquelo en Internet para el deleite de todos. Si siempre ha querido escribir, así sean estupideces que no aportan nada para el mundo pero a usted le encantan, cree un blog y escriba en él todas las semanas y le aseguro que la gente sabrá y confirmará lo estúpido que usted es.

9. Ayude a alguien. La mayoría de nuestra vida nos la pasamos pensando en nosotros mismos: mientras dependemos de nuestros padres (hasta que nos graduamos de la universidad) demandamos de ellos toda su atención y cuidados, y cuando nos independizamos y empezamos a crearnos una vida propia, lo único que nos interesa es lograr lo que queremos a toda costa sin importarnos el bienestar de los demás. Así que lo invito a que ayude a alguien sin esperar algo a cambio. En Bogotá, por ejemplo, la gente ni siquiera es capaz de auxiliar a alguien que está buscando una dirección en la calle (sí, yo sé, es porque en cada esquina de la ciudad hay un ratero) o, mucho menos, que está en peligro. No tiene que hacer como Warren Buffett y donar el 85% de sus bienes. Simplemente, tómese la molestia de colaborarle a un desconocido (no vale si va a su casa y le dice a su mamá que hoy usted se encarga de lavar la loza) de forma desinteresada y sólo por la satisfacción de haber hecho algo por alguien que no es usted mismo.

10. Si usted está pensando que para hacer todo lo que yo menciono aquí es necesario, o deseable, contar con un buen fondo monetario, pues entonces vaya a su banco y solicite el crédito más alto que puedan otorgarle. Con suerte, si el mundo se acaba, ya no importará que sea reportado a DataCrédito.

En alguna ocasión, no hace mucho, un amigo me preguntaba y me daba consejos de abuelo: “¿Por qué no te has comprado un carro? ¿Qué esperas para hacerte con un apartamento? Toca que vayas teniendo tus cositas, ya estamos viejos”. Por muy buenas intenciones que haya tenido, tengo que decir que no estoy de acuerdo totalmente. Es decir, no soy un hippie harapiento y de hecho me gusta comprar cuanta estupidez (electrónica, sobre todo) se me antoja. Pero ese comentario refleja la actitud del colombiano promedio y que ya había mencionado en el post “Mija, ya llegué”, publicado en El Primer Intento. La vida no necesariamente debe vivirse calcando lo que hicieron nuestros padres: estudiar, casarse, comprar un carro, comprar una casa, tener hijos, tener nietos y morirse. Suena cursi pero, ¿es alguien  más exitoso porque tiene un carro y el resto no? o ¿es la estabilidad material más importante que la estabilidad emocional?

Personalmente no quiero casarme ni tener hijos y la crítica que recibo al respecto es que terminaré muriendo sólo y triste. Mi respuesta es que la felicidad no necesariamente me la va a dar tener unos hijos y unos nietos que vayan a visitarme de vez en cuando; puede que así sea para algunos pero para otros no. La felicidad depende de cada persona. Lo importante, creo yo, es encontrar ese algo que creamos que nos va a ser felices, encargarnos de alcanzarlo y esperar que, al final, no nos hayamos equivocado.   

Como me enseñó mi jefe durante la práctica profesional en la universidad, creo que se debe trabajar para vivir, pero no al contrario. No deje que su trabajo le vende los ojos y le impida darse cuenta que hay algo más que la acumulación de riquezas, el tener cosas porque “hay que asegurarse para el futuro” o vivir la vida convencional de los demás. El mundo es demasiado grande y ofrece muchísimas cosas que ni en una sola vida podrían disfrutarse, así que piense bien en lo que está haciendo con su vida, si es realmente feliz (esa felicidad interna y verdadera que no es necesariamente la que mostramos en las fotos de la rumba que luego ponemos en Facebook), atrévase a tener una aventura, a darle un giro a su vida y asegúrese que, lo más importante para mí, lo que está haciendo y logrando es lo que realmente lo apasiona, ese algo que lo hace feliz. Aun si el mundo no se acaba en el 2012, algún día todos moriremos y bien vale la pena haber hecho lo que realmente queríamos (lo que nos apasiona, repito) y no sólo lo mínimo que la gente espera de nosotros.

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Efraín Villanueva

Escritor y Especialista en Creación Narrativa de la Universidad Central de Bogotá, donde además fue finalista del Concurso "Narrativas y Creación". Ha participado en el Laboratorio de Creación Literaria de la Fundación Fahrenheit (2012) y en el Taller de Escritura Creativa del Colegio Gimnasio Moderno (2012). Se desempeña también como bloguero oficial del periódico El Heraldo de Barranquilla. Ha dictado cursos de Escritura Creativa en el Centro Artístico Compaz (2012) y de Cuento en Librería Casa Tomada (2013, 2014).

5 Comments
  1. EXTRAORDINARIO, EFRAIN…MUCHAS VECES POR EL QUE DIRAN, NOS PASAMOS GRAN PARTE DE NUESTRA VIDA INTENTANDO HACER LO QUE QUEREMOS Y, NO LO HACEMOS POR QUE POR LO GENERAL SIEMPRE ESTAMOS ESPERANDO LA APROBACION DE LOS DEMAS, QUE QUIZA, JAMAS SABEN SI QUIERA QUE EXISTIMOS Y, MAS AÚN, NI SI QUIERA LES INTERESAMOS, POR LO QUE CONSIDERO, QUE DEBEMOS FORTALECER NUESTRA NUESTRA AUTOESTIMA Y AUTONOMIA, A FIN DE VIVIR UNA VIDA PLENA Y LLENA DE REALIZACIONES, PARA BENEFICIO PROPIO Y DE TODOS LOS QUE NOS RODEAN, POR QUE CUANDO ESTAMOS BIEN, IRRADIAMOS ESE BIENESTAR Y ENERGIA PROPIOS DE ESA DIMENSION, QUE SE PROYECTA Y NOS PROYECTA EN TODAS DIRECCIONES Y NUESTRO AVANCE FLUIRÁ Y SEREMOS INCONTENIBLES EN EL BUEN SENTIDO DE LA PALABRA…POR ESTO, ADELANTE COLOMBIA, ATRÉVETE…DEJA LA TIMIDEZ, ESE ACARTONAMIENTO QUE TE CONSUME…TU PUEDES, Y ES AQUI QUE SE NECESITAN PERSONAS COMO EFRAIN PARA SIEMPRE NOS LO ESTEN RECORDANDO…DESDE SINCELEJO…UN AMIGO…SEGUNDO SALAS BERRIO…

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  2. Efraín me encantó tu artículo, me cayó como anillo al dedo, porque siempre he tratado de hacer lo que quiero, he viajado porque me encanta, tuve una hija ya tardecita, porque antes no lo quería. En fin hasta ahora lo he logrado. Gracias por tus consejos… saludos…

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