Libre albedrío

El poder de elegir y tomar decisiones no tiene precio. Este espacio te brinda la oportunidad de convencerte que no necesitas antecedentes ni experiencias ajenas para realizar tus acciones. Mira pero no toques, toca pero no pruebes, prueba pero no tragues, son expresiones míticas que no harán parte de tí nunca más. Puede suscribirse a los artículos de esta columna en este link

Columnista: Mauricio Velásquez

El viejo Deivi

VN:F [1.9.7_1111]
Rating: 4.9/5 (10 votes cast)
David Sánchez Juliao

www.davidsanchezjuliao.com (foto de Nelson Cárdenas)

 Invitado: Tulio Ramos.

Volví a ver por estos días, a propósito de su dolorosa muerte, una entrevista televisada en la que David Sánchez Juliao ponderaba la indestructible unión nacional entre caribeños y cachacos (por extensión, todos los colombianos inicialmente no caribes) haciendo énfasis en el argumento práctico de que, si los unos no hubieran contado con los otros, habríamos terminado constituyendo dos países diferentes al que hoy tenemos, aun menos desarrollados, más hambrientos. Ese era el viejo Deivi –para quienes lo conocimos y tratamos a través de su obra-, un hombre preocupado, no por la región a la que pertenecía debido a los azares del destino, sino por la colombia en la que vivió y murió, la misma que veía desintegrarse y regenerarse diariamente a partir de la problemática social que todavía no superamos y que él pretendía comunicar a lo Tolstoi: desde su aldea loriquera persiguió la universalidad del hombre, su inmanencia, y se atrevió a hacerlo, por ejemplo, hurgando entre la políticamente incómoda marginalidad social del boxeador fracasado y bebedor, nunca amargado en apariencia, aunque con las esperanzas consumidas.

Sí, volví a oír a El Flecha, ahora que el viejo Deivi Sanche Ju-lia-do se ha ido, y comprobé una vez más la legendaria cheveridad del expugilista bacán que reflexiona, entre otras cosas, sobre las razones que lo llevaron al boxeo inicialmente y encuentra que, dadas las circunstancias, no habría podido ser de otra manera, viniendo él de donde venía, de la barriada de “los negros” de Lorica, lugar saturado de una violencia vecinal de la que hasta su propia madre -quien trabajaba entonces lavando la ropa de “los blancos”- también participaba a veces; muy diferente de lo que pasaba en los barrios ricos, donde se aplicaba aquello de que “familia que roba unida, permanece unida” y, es por eso que a éstos no les gustaban las peleas de ninguna clase. Encuentro ahora que las otras explicaciones dadas por El Flecha son así: profundas y divertidas, populares y sabias: Juliao logró hacer una fiesta de la desigualdad social con su sátira bien medida, condimentada, y con tinte regionalista, que buscaba llamar la atención del país entero, empezando por el Caribe ignoto, acerca de la triste realidad de ser pobre en un pueblo pobre de una región pobre de un país pobre ubicado en un subcontinente pobre. Y así, de esto salió un sabroso e inimitable palabreo en el español que entendemos, con esa música, ese sabor que, aunque quisiera, aquí no puedo reproducir, pero que es una convincente burla de la desgracia, y que más o menos disfraza nuestras miserias en medio de la guacherna que todos los días armamos para poder sobrevivir.

Sánchez Juliao nos dejó a los caribeños la tarea de pensar más en nuestra identidad colombiana, y a los colombianos, el recordatorio de que, por fortuna, no somos todos iguales culturalmente, aunque sí podemos intentar serlo en nuestra sociedad. Así como lo dice El Flecha (a quien su mamá –la lavandera de los ricos- “le paga la vagabundería”, o sea, el ron que él se toma con el viejo Deivi en una esquina, mientras le cuenta su vida a éste para que así escriba su libro), no hay que olvidar que, en este país “la literatura sale de los calzoncillos sucios de los blancos”, o sea del mismo lugar de donde viene la mayor parte del destino de esta nación olvidada de Dios en la que la gente se preocupa más por desunir que por reírse de sus mutuas diferencias como si nada.


Lo invitamos a que califique este artículo con el sistema de 5 estrellas y a que lo comparta con sus amigos a través de las redes sociales de su preferencia. Si tiene algún comentario o desea iniciar un debate sano sobre el contenido del artículo, también puede hacerlo. Si quiere conocer las diferentes opciones disponibles para participar en nuestra tertulia, le sugerimos consultar el link de Cómo participar. Muchas gracias por visitarnos.

VN:F [1.9.7_1111]
Rating: 4.9/5 (10 votes cast)
El viejo Deivi, 4.9 out of 5 based on 10 ratings
avatar

En Tertulia Alternativa tenemos claro que la tecnología actual ha permitido que la voz, pensamientos e imágenes de millones de personas que tienen acceso a ella sea compartida alrededor del mundo y por eso tenemos un espacio para que nuestros lectores nos envíen sus escritos. Lo único que pedimos es que se amolden a la temática de cualqiuera de nuestras columnas, mantengan la frescura en la forma de escribir y no se empleen insultos contra individuos o grupos. Los invitamos a que nos envíen sus artículos. Puede suscribirse a los artículos de nuestros invitados haciendo clic a través de RSS