Del 1 al 10

Aquí podrán disfrutar de los 10 más, los 10 menos o, simplemente, los 10 puntos que, según la óptica del autor y sin ningún tipo de orden específico, son los más característicos del tema que esté abordando. Sus artículos están basados enteramente en sus acertados o errados pensamientos, en sus posturas (filosóficas y sexuales), en lo que ve del comportamiento de los demás o lo que cualquiera le haya contado (o haya dicho teniéndolo cerca sin saber que sus palabras sería usadas anónimamente para alguno de sus posts). Del 1 al 10 es una columna cuyo único propósito es mamar gallo y recochar un rato y se recomienda que sea leída con esto en mente, sin tomarse nada en serio. Puede suscribirse a los artículos de esta columna en este link

Columnista: Efraín Villanueva

Consejos para hombres celosos

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Del 1 al 10Una aclaración para mis LECTORAS. El post consejos para mujeres celosas no fue del agrado de algunas de ustedes y una no sólo me calificó con UNA estrella sino que me tachó de machista. Entiendo que, tal vez, se molestaron al sentirse identificadas de algún modo pero recuerden que la intención de mis artículos es sólo mamar gallo (de otras mujeres que sé que NO son celosas, incluyendo a mi novia, sólo recibí elogios y muchos “jajaja” por Messenger). Las invito a que lean la descripción de Del 1 al 10 para que recuerden que es una columna basada en hechos reales (si usted se vio identificada, échele la culpa a su novio o ex porque seguramente fue algo que él me contó) y escrita con un lenguaje que pretender ser humorístico (otra niña me dijo que en ocasiones exagero,que soy muy ESTÚPIDO o ridículo, pero es que los tres son elementos clave en el humor), por lo cual NADA debe tomarse en serio ni como un ataque personal.

No es mi propósito hacerlas sentir mal o insultarlas (todo lo contrario a lo que hago con mis amigos cachacos: ellos saben que mi intención con ellos es precisamente esa y aun así siguen siendo mis amigos, no me insultan y, mejor aún, son capaces de reírse de ellos mismos) y, por las moscas, siempre incluyo un párrafo para resarcirme. No me odien, no se metan con mi mamá que ella no les ha hecho nada y disfruten riéndose un ratico.

Lo que sí es cierto es que casi nunca le doy palo a los hombres; lo he intentado pero mis amigos me amenazan cada vez que propongo algún tema. Pero como les tengo más miedo a ustedes que a ellos, voy a INTENTAR hacerlo; no esperen que lo haga con mucha frecuencia y que nos eche al agua de la misma forma porque, aunque soy totalmente capaz de reírme de mí mismo, el conflicto de intereses, lo quiera o no, me impedirá escribir con la misma sinceridad (sobre todo si me puede traer problemas). Las invito, más bien, a que si algún día quieren hablar de las “10 lo que sea” cosas de los hombres, me envíen su artículo y yo se los publico sin ningún tipo de censura. Así que para que vean que yo no soy machista (pero sí estúpido, exagerado, ridículo y chistoso) hoy escribí sobre los hombres celosos. Aquí va:

Debo aclarar que yo no soy celoso y la mayoría de mis amigos tampoco (a excepción de uno que conozco, desde hace 20 años, que jura que no lo es pero dice cosas como: “¡es que cómo así que va a salir viernes y sábado seguido por allá sola en Barranquilla!”). No somos celosos pero sí MUY territoriales. Me explico: celoso es el típico que, en el fondo, no confía en la mujer y se la pasa preguntando “¿para dónde vas?”, “¿con quién vas?”, “¿qué van a hacer?”, “¿qué hicieron?”, “¿hasta qué hora?”. Los territoriales no hacemos esas preguntas por tres razones: 1) confiamos en nuestra novia/esposa, 2) si nos la están haciendo, lo único que nos importa es no enterarnos y 3) de ese modo esperamos, algunas veces de forma equivocada, que en la medida en que nosotros no jodamos, tampoco nos jodan a nosotros. Pero eso sí, somos muy poco tolerantes cuando vemos que algún huevón se mete con nuestra señora, más aun si el descarado lo hace frente a nosotros. Sin embargo, para el propósito de este post, no voy a hacer distinción y los consejos que aquí traigo aplican para ambos grupos:

1. No le arruine la fiesta a los demás, menos si usted fue el que invitó una botella de Old Parr de $250.000 y apenas van por el primer trago. Esto lo viví en carne propia cuando el cantantucho (usando el calificativo preferido por mi amigo implicado) de un bar de la zona T, en Bogotá, empezó a coquetearle, micrófono en mano, a la novia de un amigo. ¿Qué terminó pasando? Nos tocó irnos del sitio antes de que ocurriera una tragedia, la novia se fue enfurecida y sola a las 2 a.m. y mi amigo me dejó de hablar por un par de días porque después del incidente no quise seguir la parranda.

2. Mantenga la cordura delante de los familiares de su novia, no le reviente la cara a un tipo que le picó el ojo a su esposa en la casa y fiesta de aniversario número 50 de suegra. No sólo de seguro termina con un ojo lleno de pus por la infección provocada por el golpe sino que, con seguridad, el pobre tipo picó el ojo porque le había caído una gota de limón o de ají  cuando se lo estaba echando a una empanada de carne y no porque le estuviera echando los perros a su señora.

3. Los que siempre hemos estado rodeados y cuadrados con mujeres hermosas estamos acostumbrados a que siempre haya un huevón merodeando como un carroñero. Por supuesto, ellas siempre dicen: “mi amor, él nunca me ha dicho nada de frente y pues no le voy a decir nada porque después termino quedando como una boba”. Mi consejo es tráguese el orgullo y espera a que el tipo haga algo por lo que de verdad merezca partirle las rodillas. Pero por ningún motivo intente jugar con frases ambiguas como: “Tranquila, hermosa, sigue hablando con él. Pero eso sí, como lo vea por ahí que medio te saluda, lo mato a golpes”. ¡No pues, tan comprensivo pero tan macho a la vez!

4. Si a usted le pasa lo del punto anterior y cree que con tanta maricada que el otro tipo ha hecho ya es suficiente para reventarlo, por lo menos no intente pegarle con una botella de Old Parr en la cabeza en una fiesta de Halloween en la que usted está vestido de la abuelita de Caperucita Roja (lo peor es que quien detuvo la pelea era un vampiro marihuanero con afro). Bueno, hágalo si lo que usted quiere, además de pasar la noche en un CAI, es hacer el ridículo de forma memorable. Aunque teniendo en cuenta que el huevón en cuestión estaba disfrazado de alguno de los X-Men, hubiera sido aún más memorable ver como la abuelita lo volvía mierda.

5. No haga el ridículo poniéndose a perseguir a su novia cuando sospecha de ella. Aunque un amigo lo hizo y resultó que a la vieja la recogió un tipo, el novio la llamó y ella le contestó: “Mi vida, estoy aquí en la casita. Ya me voy a dormir porque mañana tengo que madrugar”. Conozco un cuento similar al anterior con el agravante de que el tipo NO era el novio de ella sino un pobre bobo obsesionado con la pobre niña. Consejo para él: “get a fucking life, you loser!”. Sugerencia para ella: consiga una orden de restricción.

6. Evite ponerse en evidencia con sus amigos porque después no dejarán de montársela. Si usted llama a su novia al celular y le contesta un guajiro diciéndole: “Vea compadre, ella está ocupada conmigo tomándose unos traguitos. No la llame más”, no se ponga a llamar a todos sus amigos, llorando y moqueando, para pedirles: “Marica, me están poniendo cachos. Amiguito, amiguito, ve y sácala de donde está. No lo permitas, por favor, ¡no lo permitas!”.

 7. No se desnuque tratando de ver por el rabillo del ojo la clave del email de su novia, la pantalla del Blackberry cuando está hablando con alguien o las fotos que está viendo en Facebook. Así como a nosotros no nos gusta que ellas lo hagan, no se ponga usted con esas maricadas. Y tampoco le diga a su amigo Ingeniero de Sistemas, por muy cercano que sea: “¿me ayudas a hackear la cuenta de Hotmail de mi novia? Yo te tiro una liga”. Bueno, igual la verdad es que tampoco sé hacerlo. Y si lo llega a hacer y encuentra que ella le envió un mensaje a un tipo X diciéndole “Te amo, nunca me habían hecho el amor de ese modo”, por lo menos tenga las pelotas de aceptar que es un venado y no le diga a sus amigos “Ese mensaje puede significar cualquier cosa, no significa nada. Hasta que yo no me la pille haciéndolo con el man, no le voy a decir nada”.

8. Increíblemente siguen existiendo hombres que les preguntan a sus novias detalles de sus relaciones anteriores y de su ex. Piénselo bien, gran marica, antes de hacer esto. Bájese de la nube creyendo que usted es muy especial porque “si ella terminó con él y ahora está conmigo, entonces yo soy mejor, ¿no?”. Siga, soñando. Pero bueno, cada loco con su cuento. ¿Usted cree que porque se gana $7.000.000, vive solo en un buen barrio tiene un carrito de $30.000.000 entonces es buen partido? Pregúntele por su ex y arriésguese a que ella le diga: “yo la verdad nunca supe cuál era su casa o carro principal porque cada vez que salíamos le decía al chofer ‘Alfred, tráigase cualquier carro menos el que usó ayer y nos lleva al apartamento al que le hayan hecho aseo más recientemente’”. Después quien se lo aguanta a usted cada vez que ese ex la llame o ella hable de él.

9. Recuerde que las mujeres siempre llevan la sartén por el mango: con lo que Dios les dio, ellas pueden conseguir las que quieran de los nuestros. Así que si su pareja no le ha dado motivos, deje de actuar como un nerdo paranoico. Después lo veré arrepentido cuando lo dejen botado por intenso.

1o. No sé si con esta onda metrosexual, la igualdad de géneros y la evolución de la sociedad moderna, nuestra testosterona está comenzando a convertirse en estrógeno. Y lo digo porque ahora no sólo ellas sino también muchos de nosotros nos estamos empezando a fijar en los detalles. A cada rato escucho a hombres que sueltan frases como: “Nojoda, es que me dijo que estaba donde una amiga. Pero, no sé… la forma en la que torció la boca y movió los ojos me hacen pensar que estaba en otra parte” (!Lie to me!) o “Marica, ¿tú qué piensas? Es que mi novia me saludó por el Messenger esta mañana con un simple ‘Hola’, ni siquiera le puso un símbolo de admiración. ¿Tú que crees que me está ocultando?”. Y esto sin contar que ahora algunos hacen el papel de intensos llamando a cada rato o diciendo cosas como: “¿No me has llamado en todo el día? [Son las 10 a.m.]¡Me imagino que te estás divirtiendo mucho! [Es un martes laboral]”.

Miren, señores. A diferencia de nosotros, las mujeres saben hacer “sus vueltas” sin que nosotros lo sospechemos. Pueden pasar años de no enterarnos y sólo con “si tú crees que yo soy ese tipo de mujer, ¿qué haces conmigo?” nos desbaratan cualquier teoría de cachos que podamos tener (a menos que sean muy evidentes). Así que no se desgaste buscándole la caída a su mujer porque la única forma es que se la encuentre en el acto. Relájese y viva tranquilo y recuerde el mismo consejo que le di a ellas: si desconfía de su pareja, si se la pasa pendiente de lo que hace, de dónde está o con quién está, lo mejor es que acabe esa relación y listo calisto.

Bueno, niñas, ustedes dirán. ¿Les gustó como le di palo a mi género? ¿Les parece que fue muy suave o muy duro? Los invito a todos, hombres y mujeres, a que me sigan calificando, bien o mal, y a  que dejen sus quejas, sugerencias o comentarios y a que respondan la siguiente encuesta.

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Efraín Villanueva es Ingeniero de Sistemas de profesión, barranquillero mamador de gallo, amante de la lectura y escritor apasionado pero nunca publicado. Puede seguirlo en Twitter @Efra_Villanueva o suscribirse a sus artículos a través de RSS