Casa, carro y beca

VN:F [1.9.22_1171]
Rating: 4.9/5 (8 votes cast)

Libre albedríoHace un par de meses alguien me preguntó sobre mi nuevo portátil Macbook Air para, acto seguido, mencionar que quería comprarse uno igual. Al instante salió a flote ese ingeniero de sistemas que no he podido matar a pesar de que procuro mantenerlo bien escondido dentro de mí, a ver si logro asfixiarlo, y le pregunté “¿para qué lo quieres?”.

Recibí varias razones, ninguna de las cuales hacía que fuera obligatorio comprarse un Mac en vez un portátil con Windows, a mitad de precio y con el doble de características. Lo chistoso es que se notaba que ella sabía esto pero había elaborado esa lista para auto-convencerse. Finalmente dijo: “es que cada vez que voy a las reuniones en la universidad, todo el mundo llega o con un Mac o con un iPad. Y yo ahí con mi libretica de apuntes”. Si los demás lo tienen, yo también lo quiero.

Todos sucumbimos al bombardeo publicitario. Comerciales de PlayStation 3 en TV tienen a un amigo a punto de comprarse uno a pesar de que sabe que su tacañez no lo va a dejar comprar más de dos juegos y que el play terminará empolvándose. Mi hermanita estuvo emocionada durante los 6 meses que ahorró para poder comprarse un Blackberry y hoy está aburrida de que le lleguen mensajes, correos y PINGS a cada rato pero, ahí sigue sin ser capaz de desprenderse de él; lo mismo le ocurre con el novio: sigue con él a pesar de ser un patán y un cabrón de mierda. Mi otra hermana me pidió que le vendiera un portátil viejo a pesar de que tiene dos hijos que mantener, de que duró 7 meses viviendo conmigo y que, con un esfuerzo excesivo, apenas llega a ganarse $1.500.000 al mes.

Un amigo decía que no necesitaba cambiar su nevera a pesar de que el hielo le salía caliente, era feliz con su TV de 21 pulgadas sin control remoto y siempre dijo que no necesitaba carro porque era un lujo: hoy, tiene un nevecón, un LED de 50 pulgadas y una “camionetica” Dodge de esas último modelo y que consumen más o menos la misma gasolina que los transbordadores espaciales (¿por qué creen que la NASA dejó de usarlos?). Otro amigo renegaba también de los carros porque odia el tráfico de Bogotá: el próximo año ya está planeando comprar uno porque, excusa muy conveniente, lo necesita porque ahora es papá (el primer amigo que mencioné tiene una hija como de 5 años y ahí la tuvo viajando a la pobre en bus sin problema).

Mi novia me regaló de cumpleaños un PlayStation 3 al que le he comprado como 20 juegos, de los cuales sólo he terminado 2. Algunos, incluso, ya los tenía y había jugado en mi Xbox 360. Y como ese aparato permite ver películas en Blu Ray, compré también como media docena de ellas que ni siquiera he abierto para probar que funcionen bien. Antes de que Netflix llegara a Colombia, pagué 6 meses seguidos con una cuenta gringa: creo que vi unas 10 películas. Todos los días me meto a Amazon a ver qué productos de mi lista de deseos está en promoción. ¿Y el Macbook Air? Lo compré porque quería un portátil liviano, que pudiera guardar en cualquier lado, donde no pudiera hacer nada relacionado con la oficina y donde me dedicara a mis cosas personales: ver porno, leer noticias y escribir babosadas en mi blog. Pero la verdad, es que lo compré porque me parece bonito y eso es lo único que no pude encontrar en un portátil de otras marcas.

Y aunque es cierto que “la plata va y viene”, como dice mi novia, también es cierto que hay quienes creen que el cupo de la tarjeta de crédito es plata de uno y terminan trabajando para que el día de la quincena tengan con qué pagar la cuota. Pero bueno, tocaba comprar ese celular de USD 700, da pena que las visitas lleguen y no tener DirecTV HD, ir a esa discoteca de moda y pedir el plato más caro y más pequeño porque es el recomendado del chef. Mientras tanto, el recibo del teléfono llega ya de color rojo y el agua la cortan porque “se me pasó pagarla”.  Y sólo hablo de los mortales como yo: el que tenga plata de sobra, pues que se la gaste como mejor quiera.

Es como si nos dejáramos llevar por esos comerciales de ropa y de perfumes (sobre todo de estos últimos) donde nos muestran que al comprar X o Y marca haremos parte de un club exclusivo, desfilaremos en la alfombra roja, comeremos siempre en restaurantes finos e iremos a rumbear en los mismos sitios a los que van las celebridades. Somos así: entregados al consumismo y siempre con el deseo de acumular, de tener (sobre todo si se trata de tener más que los demás). Todo porque creemos que así somos más felices, que así nos estamos realizando en la vida y estamos cumpliendo el sueño colombiano: casa, carro y beca.

Casa, carro y beca, 4.9 out of 5 based on 8 ratings
avatar

Efraín Villanueva

Escritor y Especialista en Creación Narrativa de la Universidad Central de Bogotá, donde además fue finalista del Concurso "Narrativas y Creación". Ha participado en el Laboratorio de Creación Literaria de la Fundación Fahrenheit (2012) y en el Taller de Escritura Creativa del Colegio Gimnasio Moderno (2012). Se desempeña también como bloguero oficial del periódico El Heraldo de Barranquilla. Ha dictado cursos de Escritura Creativa en el Centro Artístico Compaz (2012) y de Cuento en Librería Casa Tomada (2013, 2014).

3 Comments
  1. este fue el primero que lei, y preguntame cual no he leido?? jejej… excelente trabajo efra!!

    slds!

    VA:F [1.9.22_1171]
    Rating: +1 (from 1 vote)
  2. AL CÉSAR LO QUE ES DEL CÉSAR Y A DIOS LO QUE ES DIOS…SI SEÑORES, QUE CADA QUIEN TENGA LO QUE NECESITE Y PUEDA TENER Y NUNCA TENDRÁS O TENDREMOS PROBLEMAS…PARA QUÉ PONERSE A COMPRAR LO QUE NO NECESITAMOS, CON LA PLATA QUE NO TENEMOS, PARA COMPLACER A QUIEN NO VALE LA PENA…EN ESTA VIDA, LO ESENCIAL O LO QUE TODOS DEBEMOS BUSCAR ES EL EQUILIBRIO EN TODO, POR LO QUE SIEMPRE, EN ESTAS OCASIONES HE AFIRMADO: NI TANTO QUE QUEME AL SANTO NI TAN POCO QUE NO LE ALUMBRE…CREO AMIGOS Y AMIGAS QUE ESTO ES SABIO Y DE SABIOS…

    VA:F [1.9.22_1171]
    Rating: 0 (from 0 votes)

Participa de la tertulia: